domingo, 20 de mayo de 2012


Desde que tiene memoria a Roberto le encantan las mujeres, son hermosas, tienen curvas, pelo de todo tipo de color y forma, son exóticas tanto su cuerpo como su manera de vestir, como su manera de moverse. Para Roberto, las mujeres eran su dios; lastima que también desde que tiene memoria nunca le hablo a ninguna. La ultima mujer a la que tuvo una aproximación, sin contar a su difunta madre desde hace ya mas de 8 años, fue su cita de baile de fin de curso : una gorda frígida a la que todos le decían “La elefanta” y era conocida por sus flatulencias continuas en clase, ella acepto al instante en la que Roberto casi con gestos intento decirle de ir al baile, el nunca pudo hablarle a una mujer y aquella vez que “La elefanta” se le planto adelante con su gran tamaño, al joven Roberto lo único que le salió de la boca fue unas vocales sin sentido, su antigua compañera de baile no era tonta y sabia lo que Roberto pretendía asi que acepto, vale aclarar que el baile no salió para nada bien. Su compañero de baile bailaba muy mal y ademas no podía ni hablar con el, ademas todo el mundo se reian de ellos, la gorda estaba acostumbrada a las burlas y casi ni le importaban pero esa noche se canso y tiro a Roberto contra la mesa de “canapes” donde acabo desparramado en el suelo todo manchado mientras todos sus compañeros, incluso “La elefanta”, se reian de el.
Luego del baile de fin de año escolar, Roberto nunca mas tuvo algún minimo acercamiento con una mujer, las evito siempre y nunca mas quizo saber de ellas. Se tomo el trabajo de conseguir un departamento  en el cual no tenga de vecina a una mujer, trabaja en un colegio donde el director y todos los directivos son hombres e incluso no tuvo relación con su madre desde los 25 años.
Ahora un Roberto de 58 años, soltero, depresivo, gordo, casi sin pelo y encargado de un colegio se encuentra tomando un café en un pequeño lugar, que nadie en el colegio sabe, ya que el lo encontró, con unos bizcochitos de grasa y masturbándose mirando la misma foto en la pared desde hace ya 10 años. Una modelo rubia acostada en la arena totalmente desnuda tocándose los pechos y tapándose la entrepierna con su pierna derecha. Desde hace mas de 10 años, Roberto se masturba con su imagen y nunca se aburre. De repente su rutina es interrumpida por unos gritos de una mujer, ¿Por qué las mujeres siempre arruinan su vida?. Decide salir de su escondite, un pequeño galpón abandonado que era utilizado como deposito de limpieza hasta que decidieron despedir a todas las mujeres de maestranza  ya que Roberto presento una queja diciendo que lo acosaban y que con tal que las despidan el tomaria el puesto sin pretender ningún aumento de sueldo. Asi es como acabo trabajando solo, como a el le gusta.  Salio del deposito y subió las escaleras que llevan al segundo piso, ¿Cómo podía ser que hayan mujeres si los alumnos habían salido hace mas de una hora? Cuando retomo el pasillo este del colegio que lleva al gimnasio vio que había agua en el piso y que conducía hacia la pileta del colegio, eran las chicas de natación. Los gritos no eran de miedo o desesperación sino de juego porque luego fueron acompañados por risas, Roberto noto como poco a poco su pene se erectaba dentro del calzoncillo, el impulso lo llevo a seguir caminando. Ya frente a la puerta del vestuario de mujeres, donde provenían las risas, Roberto ya no podía mas, no toleraba un segundo mas, necesitaba verlas, admirarlas, espiarlas. El era encargado hace mas de 20 años de ese colegio , se lo sabia de memoria, cada rincón, cada espacio oculto, el lo conocía. Dio media vuelta y subió la escalera caracol que llevaba a la sala donde se hacían los chequeos de sanidad para la pileta, allí manoteo el picaporte de una puerta sucia y antigua que se encontraba en un rincón, estaba cerrada. Desesperado saco el gran manojo de llaves y al instante agarro una , la introdujo y abrió. Adentro no había nada, solo dos aros de básquet rotos y oxidados, se agacho y saco una tapa de madera que simulaba un piso. Alli se encontraba un pozo de un metro de ancho y 40 centimetros de largo. Rapidamente se metió, aunque ya la edad y la panza que en los últimos tiempos había crecido , le dificultaron la entrada, pero como pudo termino cayendo a la habitación que estaba buscando.
Un angosto pasillo de 10 metros de largo y un metro de ancho donde por suerte todavía podía caber y caminar, con dificultad, de una punta a la otra. El pasillo era totalmente oscuro y las únicas luces que le entraban eran de los pequeños agujeros que tenían las paredes donde la luz se filtraba y daba contra la pared contraria como si fuese un laser. Roberto se acurruco en el segundo agujero, cada uno se separaba del otro a unos 2 metros. El encargado conocía ya ese lugar luego de 5 meses de haber empezado a trabajar en el colegio, poco a poco se dio cuenta hacia donde llevaba el pasillo y un fin de semana cuando nadie se encontraba en el colegio, decidió hacer los agujeros. De vez en cuando va hacia allí y se pone a espiar a las chicas que se cambian, ya que los agujeros dan hacia el vestuario de las mujeres. Roberto siempre ignoro el porque de ese pasillo pero nunca dudo en sacarle provecho. Y allí estaba como siempre, espiando a las adolescentes mientras se cambiaban, muchas veces se masturbo mientras lo hacían, pero hubo una vez que unas muchachas escucharon gemidos del otro lado de la pared y se asustaron. Los agujeros que Roberto hizo en la pared son de un tamaño y un diámetro el cual del otro lado no se puede apreciar por dos cosas : primero el tamaño del agujero y segundo el azulejo de colores negro y blanco da una especie de imagen hipnotica en la cual no te das cuenta que hay un agujero en la pared. Roberto había hecho todo un estudio de ese procedimiento, el no era para nada tonto. Lo único que se declaraba culpable era de ser chusma. Siempre le intereso todos los rumores del colegio y siempre que algo pasaba y el estaba presente, se escondia como siempre y espiaba. Si necesitabas saber algo acerca de lo que paso entre un noviazgo o si la chica nueva no se depila las piernas, Roberto era el primero en saber. Y allí estaba espiando como un pervertido el vestuario de las chicas mientras unas adolescentes charlaban y se contaba cosas “picantes” entre ellas. Pudo reconocer a todas, se sabe de memoria las caras de todos los alumnos del colegio, el problema fue los nombres, nunca pudo memorizar ni diez. Todas las chicas que se encontraban allí eran las del club de natación del instituto, siempre se juntaban los viernes a la salida del colegio, seis y media de la tarde, nadaban un poco y se arreglaban para salir a tomar algo por los bares de capital. –“Y Male al final venis con nosotras hoy?-“ le pregunto una rubia a una de las chicas que se estaban cambiando, -“Dale Male no seas anti veni”- le decía otra que estaba con el torso desnudo secándose el pelo. Una de las mas jóvenes, con cara de niña todavía se dio vuelta todavía tenia la malla mojada puesta, -“Perdonenme chicas pero no voy a poder, en serio les digo”- , -“Pero que es mas importante que nosotras tus amigas?”-, -“Mi abuelo por ejemplo y la ultima vez que Sali ¿se acuerdan como termine?”- , -“Como no acordarse…”- dijo la rubia. “Le di un muy mal disgusto a mi abuelo y acuérdense que es un hombre de principios, conocido, no puedo darle mala fama y que salga su nieta en todos lados borracha y vomitando por las calles,¿me entienden?”-, y todas casi a la par dijieron –“Esta bien Male!”-. Luego de unos segundos todas ya estaban cambiadas menos Malena que esta ordenando algo dentro de su bolso, -“Bueno Male nosotras ya nos vamos, ¿no te esperamos entonces?”-  le pregunto una de sus compañeras, -“No chicas, gracias puedo sola”- . Se fueron rápidamente todas mufando de que su amiga no las acompañaba a divertirse por ahí esta noche. Roberto iba ya a retirarse cuando vio que Malena comenzaba a desvestirse, lo hacia lentamente y cuando se saco la malla pudo verle los pechos rozados y jóvenes llenos de energía y juventud, tenia los pezones duros todavía del frio de la pileta. Su pene comenzó a bailar en su entrepierna, era hora de terminar lo que empezó hace ya mas de 15 minutos. Saco su miembro y comenzó a masturbarse mirándola por el agujero en la pared, a los 20 segundos que Malenta tenia decidido sacarse la malla, un portazo hace despabilar a Roberto y a la adolescente, de repente un joven musculoso de pelo corto entra en escena, Malena trata de taparse los pechos con la malla mojada, -“¡Que haces aca!”- le grita desesperada, -“Nada,¿ no puedo pasar por el vestuario a ver como andan las gatas del colegio?”- le dice el chico. Roberto lo conoce, es uno de los mas grandes y las pocas veces que lo espio o se estaba drogando o estaba agarrándose a las trompadas con compañeros, no era una buena señal que ese chico alla entrado al vestuario, volvió a meter su mientro dentro del pantalón. –“Que tenemos por aca”- el nuevo personaje en escena le intenta sacar la malla de los pechos a la chica, -“¡Que haces idiota!”-, -“Hey que pasa!”- intenta de nuevo, -“¡No me toques imbécil!”-, le grita Malena. Las amigas parece que ya se fueron hace rato. “Dale dejale a Albertito probar esas dos manzanitas”- , primera vez que logra acordarse de un nombre, el chico que estaba del otro lado de la pared se llamaba Alberto y le apodaban “El duraznito”, -“Voy a gritar eh”- le dice Malena, -“Dame esa malla”- le grita Alberto y le saca de un tiron la malla y con la otra mano va directo a tocarle los pechos, Male comienza a gritar y el le tapa la boca. –“Ahora vas a probar a “Duraznito” yegua”- le dice Alberto mientras le baja la toalla y mientras la apreta con fuerza le abre las piernas.
Roberto del otro lado de la pared no sabe que hacer, esta desesperado va a ser testigo de una violación, ¿Qué le dira a la policía? , ¿Qué contestaría cuando le pregunten que andaba haciendo ahí?, ¿Lo meterían preso también a el? Mientras pensaba del otro lado se estaba llevando a cabo una violación y aunque la situación era desesperante, el encargado del colegio volvió a sentir un cosquilleo en la entrepierna y su pene comenzó a erectarse de vuelta. Parece que en aquella habitación hay mas de un pervertido.