jueves, 10 de febrero de 2011

Jose salió del edificio en el centro después de haber tenido la conversación con Luciana, una conversación que el unas horas antes pensaba que lo iba a ayudar, que lo iba a poder levantar como una mano solidaria del gran pozo donde el se encontraba, el pozo de la adicción, el pozo del vicio, el pozo del juego. Tenia un falcon destartalado, del año 80, todo oxidado pero era una de las únicas cosas de valor que le quedaban, las demás las había perdido en la ruleta el año pasado. Vivia en un “Ph” cerca de la villa 31, pero nunca formo parte de ella,porque a pesar de ser un vicioso y jugador el también juzgaba y era un poco fachista y para el eran todos negros de mierda.

Llego a su casa, la compartía con una señora grande que era buena trabajadora, limpiaba en varias casas de capital y se ganaba el pan de cada dia, además su vecina lo había ayudado de ese “pozo” muchas veces prestándole dinero o consolándolo, en fin era una buena mujer. Esta estaba baldeando la vereda, el la saludo con un beso, abrió la puerta del pasillo y luego la de su casa. El olor a humedad y viejo le pellizco el cerebro, sentía que se desmayaba por unos segundos hasta que se volvió a recomponer y fue al baño. Las manchas de humedad por todas las paredes hacían juego con los sillones sucios de polvo y manchados de quien sabe que sustancia. Salio del baño y fue hacia la heladera, pudo ver una cucaracha que corria rápidamente para escabullirse debajo de la alacena. La heladera contenía una botella de limón Minerva y una porción de pizza seca de hace quince días, la saco, la miro y tuvo el breve impulso de comerla pero luego pensó que ya era demasiado daño a su dignidad y la tiro, no había comida. Se sento en esos sillones horribles del pequeño living y comenzó a llorar con las manos en la cabeza. Su vida era pésima, el lo sabia pero no podía hacer nada, ya se sentía que no servia, sentía que era mejor estar muerto. De pronto volvió el mismo estimulo, pero no el de comer esa porción de pizza rancia en la heladera, otro que ya conocía, otro que había experimentado hace varias años, le vinieron ganas de ir al casino, de ir al bingo de jugársela toda. Pero otro estimulo le decía que no, que no debía, pero ya era muy mala su vida para andar cuidándose, era jugarse la vida, el todo o nada. Se levanto, abrió la puerta y se fue. La señora ya no estaba, mejor asi no lo veía ni le preguntaba adonde iba ya que muchas veces lo pesco y lo mantuvo para no ir. Agarro el falcon y encaro para capital, al primer bingo o casino que encontraba entraría y se la jugaría toda, lo poco que le quedaba se lo jugaría, porque ya estaba jugado, el juego para el ya estaba terminando.

martes, 8 de febrero de 2011

Luciana, la psicologa de Martina. Se encontraba dentro de su consultorio terminando una sesion. “Mira Jose, yo veo que tu problema es el vicio al juego. Estas entrando en una etapa difícil de la vida, casi estas en los cincuenta y la gente en crisis puede hacer cualquier cosa , vos lo tomaste por el lado del vicio al casino, a las cartas. Pero tenes que saber que todo se puede solucionar, pero lamentablemente yo no puedo. Lo que podrias hacer y te aconsejo, es ir a los centros u organizaciones de adictos y pedir ayuda alli”, “¿Enserio doctora?”, “Si, esos lugares son muy buenos, limpios-“, Jose la interrumpio, “¡NO! ¡NO! ¡NO! Si es enserio que usted no me puede ayudar”. Luciana miro a los ojos de su paciente, estaban cegados, ese hombre estaba desesperado. “Mira Jose, te voy a ser sincera, veo que estas destrozado, estas completamente perdido en tu vida y necesitas apoyo, gente que te ayude, yo ojala pudiera ayudarte pero de lo que yo trabajo, esto no tiene nada que ver”. “Pero, pero..¿usted no ayuda a las personas?”, “Si-“, “¿¡Y entonces!?” otra vez la interrumpio. “Pero no sobre estos casos, por algo existen los centros de atención a los adictos”, Jose se quedo mirando el suelo, estaba perdido, la psicologa se lo dijo y ya no habia vuelta atrás, nadie lo podia ayudar. “Gracias por todo doctora”. Se levanto del divan. “Pero todavía faltan quince minutos para terminar la sesion”, “No importa, ya estoy jugado”. Jose se dio media vuelta, abrio la puerta y se fue. Luciana se quedo callada y triste por su paciente, ella se desganaba mucho cuando veia a sus pacientes con sus pobres vidas y era mucho peor cuando no los podia ayudar o peor aun cuando se enteraba que se suicidaban.

La psicologa estaba sentada en el sillon con su pequeño libreto en la mano donde escribe todo lo que sus pacientes le dicen, Luciana tenia titulo y su profesion le encantaba. Escuchar los problemas de los otros y tratar de solucionarlos, desde chiquita siempre le gusto ayudar a los demas. Pero nunca le gusto que la gente se meta en sus problemas. Porque Luciana a pesar que solucionaba problemas o ayudaba a la gente, nadie la ayudaba a ella con sus problemas.

Luciana era una madre soltera con un hijo autista. Tuvo su hijo con uno de esos machistas que como dice ella a todos los que le preguntan sobre el padre de su hijo : “esos boludos que la ponen, te usan y se van”. Se dio cuenta que estaba embarazada a los veintiseis pero ya era demasiado tarde y no habia rastros del pádre del chico. Lo crio sola con la ayuda de su madre pero luego esta cansada, se fue a vivir a Italia con sus familiares. Su madre le ofrecio acilo en Italia, pero ella decidio quedarse en la jungla de cemento. A los cinco años después del nacimiento de su hijo, los doctores le dijieron que tenia autismo. Luciana que sabia mucho del tema intento ayudarlo lo mejor posible. Al principio le dio toda la contencion que necesitaba pero luego a los diez años, se canso. El pequeño Lucas, no hablaba, los chicos de la escuela lo cargaban con su problema. Luciana estaba cansada, Lucas parecia un cuerpo vegetal no hacia nada solo quedarse sentado y mirar a la nada. Ella sabia todos los sintomas de la enfermedad y habia algunos casos donde el chico podia llegar a un nivel de socializar un poco. Pero Lucas estaba adentrado en su ser. No habia manera de ayudarlo y su madre estaba cansada, tan cansada que contrato a una niñera para cuidar de el y prácticamente se olvido de su hijo.

La psicologa salio del consultorio y fue hacia el mostrador donde estaba la secretaria, “Lily ¿quien tiene que venir ahora?”, le pregunto a su secretaria, la joven de unos veinte años que hacia mas de un año que trabaja con ella , le contesto mirando la agenda en el computador, “La Señorita Archiaga Martina”, “Buenisimo, debe estar por venir ahora. Mandala a mi consultorio cuando venga.”, “Ok”. Su secretaria le aviso antes de entrar al consultorio, “Ah, señora me olvidaba. La niñera de su hijo llamo, dijo que tenia un poco de fiebre si lo podia llevaba al medico y cual por su obra social”, Luciana se quedo mirandola y le contesto, “Decile que haga lo que le parezca total a ese pibe ya no lo cura nada”. La secretaria se quedo paralizada con lo que le contesto su jefa y a los pocos segundos llamo a la niñera y le aviso.

Luciana se quedo pensando sobre Jose, ese pobre hombre y ella no pudo ayudarlo. Se sentia igual cuando no pudo ayudar a su hijo y decidio dejarlo a la deriva de su enfermedad mental. Empezo a divagar por su cabeza hechandose la culpa hasta que el toque de la puerta la hizo volver en si. “Pase” dijo en voz alta. Se abrio la puerta y entro Martina. Su psicologa se sorprendio, estaba muy linda esa tarde. “¿Que haces Martina? ¿Todo bien? Toma lugar por aca”. Martina no le sacaba la vista de ensima y se sento en el divan. “¿Como andas Luciana?”, “Bien bien pero lo importante es como andas vos, ¿tenes una fiesta hoy?”. Martina se quedo callada mirandole la boca a su psicologa la atraía mucho y se decidio, penso “ ya esta , estoy jugada”. Y le contesto, “No, me vine asi vestda..para usted”. Luciana no entendio la respuesta, es que tampoco ella se podia concentrar, su paciente estaba muy linda y su fantasia siempre fue estar con una mujer una noche, pero eso estaba prohibido, era una madre, tenia un hijo, pero la mismo tiempo hacia mucho que no se divertia y tambien compartia algo con Martina, últimamente odiaban a los hombres.

Seguia la larga y rara tarde en Buenos Aires. Esta vez en Capital, el lugar del ruido, los gritos, ejecutivos corriendo de un lado a otro. Martina, se encontraba en la ultima hora de Filosofia con su profesor Uriel Arriendi, un hombre de unos treintiocho años, un profesor joven pero casi profesional. Era un abogado comun y corriente con grandes valores educativos y enseñaba Filosofia y otras dos materias de abogacia en la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Martina venia de una familia de abogados, su padre era un abogado prestigioso en el rubro y su madre era Gerente de Legales en una empresa de aluminio, no era abogada pero solo por 2 materias que dejo tirada en su historia debido al embarazo de lo que ahora era su preciosa y pelirroja hija de veintidós años. Martina era alta como su padre y tenia un pequeño lunar en la mejilla izquierda como su madre. Al crecer con la Constitucion, leyes, cartas documentos, etc. Le tomo un gran aprecio y poco a poco se fue enamorando de la materia.

Martina era una de las pocas mujeres que le prestaba atención a la clase, la clase que estaba mas compuesta por hombres, las unicas mujeres que habia estaban completamente enamoradas de su joven profesor. El señor Arriendi era como el galan de la facultad, todas las profesoras y todas las alumnas morian por el, menos una : Martina. Para ella el le resultaba, soberbio, mal afeitado, sudoroso y completamente cegado por su intento de “facha”.

¿Pero, por que Martina no le movía ni un pelo el señor Uriel Arriendi y a todas si? Porque Martina desde hacia ya cinco años , habia cambiado y direccionado su orientación sexual. A ella le encantaban las mujeres, se volvia loca por ellas, su pelo, su cutis, sus ojos y cuerpo. Para ella el sexo femenino era perfecto, tan perfecto que se enamoro de ellas y al mismo tiempo le dio asco el sexo masculino. Era una mujer que habia salido del closet hacia ya varios años. Sus padres no lo habian tomado muy bien cuando la encontraron besandose en la habitación con una amiga de la secundaria y al poco tiempo se dieron cuenta del gusto sexual de su hija. No les hizo mucha gracia, pero en los tiempos de ahora habia que ser mas abierto de mente y dejar las cosas como son. Pero a pesar de eso, Martina no tenia buena relacion con sus padres, enrealidad ahora no le hablaban mas y Martina estaba viviendo con su amigo gay Claudio en Capital. Todo esto debido a un problema serio que tenia Martina : su vicio a las drogas. Todo habia empezado cuando a los diecisiete en la secundaria probo marihuana en uno de los recreos y luego quiso explorar el horizonte de las drogas, primero probo la marihuana, luego probo la cocaina en un recital de Ramstein, el extasis en la creamfield y el paco en una de las salidas de la facultad hacia su casa. Era una muy buena estudiante pero las drogas le estaban quemando la cabeza, asi tambien como el amor. Era muy difícil para ella poder vivir y caminar por ahí con su orientación sexual a cuestas. Sus unicas mujeres en su vida fueron, su mejor amiga la cual fue la primera mujer que beso, luego una chica que conocio en un boliche y por ultimo una mujer que conocio por el chat y arreglaron para encontrarse, tuvieron “sexo” y nunca mas supo algo de ella. Un don que tenia Martina era poder saber quien era lesbiana y quien no era lesbiana, se daba cuenta en la mirada, gestos, en todo. Y otro de los dones que Martina tenia , según ella, era el vivir sola y desganada para siempre. Claudio muchas veces le pregunto que le pasaba, el sabia su asunto con el tema de la sexualidad, pero tampoco el podia hacer muchas cosas. Parecia que las mujeres a Martina no le prestaban mucha atención. Una de las cosas que no sabia Claudio era de su problema con las drogas, Martina no se lo conto a “casi” nadie. La unica persona que sabia su asunto con las drogas, era su psicologa Luciana.

Martina hacia ya mas de tres meses que iba a la psicologa y el segundo mes, ella le conto su problema con las drogas. Luciana juro ayudarla como pueda y muchas veces no le cobro la sesion debido a un ajuste de ahorros que tenia Martina, ya que casi todo el dinero que juntaba o le daban su padres todos los meses, lo gastaba en ropa o drogas.

Martina salio de la facultad y camino unas 10 cuadras hacia el departamento de Claudio para luego tomarse un taxi e ir hacia el consultorio de Luciana.

Tomo el viejo ascensor, abrio la puerta con la llave, ya que se habia hecho una, dejo su cartera sobre la mesa y se fue a tirar sobre el sillon un rato. Claudio estaba fumando un cigarrillo en el balcon cuando la oyó llegar, termino el cigarrillo , lo tiro y se metio adentro del departamento. “¿Todo bien querida?” le pregunto Claudio, “Si, aquí andamos viviendo” le contesto Martina, “¿Nos anda pasando algo?”, “¿Por qué lo decis?”, “Nose, creo que desde aca puedo ver la raya del culo que tenes en la cara”. “Que boludo que sos”, Martina emitio una sonrisa por lo que le dijo Claudio. “Enserio boluda, sabes que sos muy importante en mi vida y quiero lo mejor para vos”, “¿Importante en que sentido? En sentido, ¿amor, amor?”, “Jaja, si la verdad es que decidi cambiar el pito por tu concha y de un dia para el otro me empezaron a gustar tanto las mujeres que pienso acostarme con mi compañera de piso. Marti, Marti, Marti,que difícil que es el mundo”, Claudio emitio un suspiro, “Decimelo a mi”. Los dos se quedaron en silencio pensando en quien sabe que. Claudio fue hacia la cocina, Martina se paro y fue hacia la habitación que compartian, “Mira que hoy voy a lo de Luciana, vuelvo tipo ocho, ¿queres algo?”, Claudio abrio la heladera y comenzo a fijarse, “Mmmm, si conseguis trae berenjenas y un Casancrem”, “Okey”. Martina se metio dentro del cuarto, y se vistio. Pero esta vez no uso la ropa de siempre, jeans, zapatillas, una remera, una campera. Esta vez se puso una pollera maso menos corta, una musculosa y un suetercito finito arriba. Se tiro el pelo para atrás, con todos esos rulos rubios que tenia y se pinto mejor de lo que estaba pintada antes. Se tiro perfume y se puso tacos. Cuando salio de la habitación a buscar el celular arriba de la mesa y fijarse la hora, Claudio la vio, “Apa, apa, apa, ¿a donde vamos?”, “Que te importa”, Martina se rio. Claudio supo que Martina iba de levante pero ¿A la psicologa? No se queria meter mucho en el tema, tenia que estar preparado porque hoy en el trabajo se iba a jugar su puesto y por alguna de las razones de la vida podia ser que tenga un ascenso.

Martina si sabia lo que queria, luego de tanto tiempo, hoy se iba a rebelar. Estaba cansada de estar sola por la vida, necesitaba largar todo. Ir y decirle a Luciana que estaba enamorada de ella. Hoy era el dia, hoy era la noche en la que iba a decirle lo que sentia a su psicologa y si haria cualquier cosa para poder estar con ella.

Stela. Una señora de casi 70 años, o según ella “Mis nuevos 30”. Vive en San Telmo en una casa de alto poder adquisitivo, su madre se habia separado de su padre cuando tenia 54, el matrimonio otra vez volvio a ser un fracaso pero por lo menos en este caso no hubo violencia de por medio. Su padre luego fallecio a las 63 años y Stela heredo muchas cosas “ilegalmente”. Como varias sumas de dinero y un pequeño chalet en San Telmo. Stela era una persona de las cuales se las llama “un tiro al aire”. Varias veces su marido fue victima de la infidelidad de su esposa. Con un policia de seguridad de la cuadra, su profesor de frances y un hombre que conocio en un museo de arte nacional. Era una mujer muy femenina con buena silueta para su edad y muy buen cutis. Vestia ropa importada y olia a perfume frances. La mayoria de las veces salia con joyas reales y oro, hasta cuando una vez le robaron un par de collares y ahora sale a fiestas y eventos solo con sus collares y joyas. Esta mujer tenia una gran debilidad, los hombres. Habia tenido centenares de hombres en su vida. Pero habia dos cosas que al unirse la movian como calecita que eran, hombres jóvenes y el sexo. Muchas veces intento coquetear con hombres jóvenes, hasta con adolescentes y muy pocas veces fueron las que estos muchachos aceptaron en gozar y disfrutar una noche con esta mujer.

Tenia una relacion muy distante con su hija, muy pocas veces se hablaron y ella siempre la culpo por la muerte de su padre. Habia sido cancer pero igual no podia aceptar lo que habia hecho su madre con su pobre padre. Hubo dos navidades que ni se llamaron. Obviamente Mayra nunca quiere ir a visitarla ya que todo lo que la rodea la hace acordar a su padre y su madre no la quiere ver porque nunca soporto a su marido Ricardo. Mayra nunca en su vida le conto a Stela su gran problema marital y la violencia que ejercia Ricardo con ella. Hoy era dieciocho de Agosto, Stela cumplia setenta años y pretendia ya que su hija no le prestaba atención, su ex marido estaba muerto y sus amigas tambien; festejar de la mejor manera posible, de la manera que le gusta a Stela.

Eran las seis pasadas, Stela estaba sola en casa no sabia si hacer el llamado que queria hacer o no, ya estaba demasiado vieja. Ella era una persona moderna, una persona que a pesar de los años no envejecia interiormente con respecto a las ganas de vivir al vida y de disfrutar pero ya se veia vieja en el espejo, vieja y cansada y nadie ayudaba a su animo de vida el dia de su cumpleaños

Tardo tiempo pero no pudo aguantar mas y luego de casi ocho meses de ausencia y de cero comunicación, llamo a su hija.

# CAPITULO UNO #

EL ANTES DEL DESPUES"


Eran las 6 de la tarde en la ciudad de Buenos Aires, un dia masomenos frio. Pleno Agosto, casi primavera. Hay sol que calienta y da un aspecto calido y después esta la sombra la cual ahuyenta a la gente y da un frio que hiela.

La ciudad esta en caos, hora pico. Autos, autos y mas autos por todos lados. Las autopistas llenas. Con movilidad de un metro cada treinta minutos. La gente desquiciada intentando llegar a sus casas. Dentro de sus autos, leyendo el diario, escuchando la radio, etc. El smog transformaba esa horrible escena a una peor con una gran capa de humo negro y sin tener una muy buena visibilidad del asunto.

En su pequeño departamento en Caballito se encontraba Mayra, un ama de casa, moderna diria yo, con solo veinticuatro años de edad. Ella nunca en la vida quiso estudiar, dejo el colegio en primer año de polimodal con un conocimiento “casi” justo. Iba a trabajar en un local de zapatos atendiendo a la gente hasta que yendo a presentar el curriculum en una empresa de lacteos para ser secretaria conocio al hombre que seria su esposo, Ricardo. La entrevista de trabajo fue corta ya que con la mirada y con algunas preguntas los dos se hicieron saber que se querian probar, por lo menos en la cama. El la invito a tomar un café, ella accedio. Y a las 2 horas y media, estaban teniendo el mejor sexo de su vida en un hotel de por ahí. Quedaron en seguir verse y el la tomo como su secretaria. Mayra trabajo con Ricardo unos siete meses, donde al mismo tiempo comenzaron a conocerse hasta que decidieron casarse. Fue por civil nada mas. Y fue simple y sencillo con arroz incluido. Al poco tiempo el ascendio en la empresa a Gerente de Administracion y ella siguió como secretaria hasta cuando compraron su pequeño departamento en Caballito y fue ahí cuando se transformo en lo que es hoy, una joven y aburrida ama de casa. Nunca quiso trabajar y la unica vez que lo hizo conocio al hombre con el cual se casaria, que dilema.

Pero al poco tiempo de la convivencia, como siempre hubo peleas y mas peleas. Discuciones y hasta se arrojaron con jarrones. Fue un escandalo esa noche cuando su esposo volvio borracho de una despedida de soltero, ella lloro y lo trato de “basura”, el le grito tan fuerte que los vecinos llamaron a la policia y fue todo una mala noche.

Pero Ricardo fue el gran problema, de a poco a medida que las discusiones se agraviaban y las peleas eran mas frecuentes comenzo a cansarse y comenzo a usar la fuerza. La primera vez fue cuando el vio que Mayra tenia en su celular el mensaje de un tal “Federico” que decia “Espero que estes bien fue un placer conocerte”. El le pregunto quien era y ella obviamente contesto con un “Ah, nadie deja”. El se irrito mucho y discutieron, ella le dijo “QUE TIENE SI ES UN CHABON QUE ME COGI POR AHÍ SI VOS YA CASI NI ME TOCAS!”, “QUERES QUE TE TOQUE?”, le grito el. Y luego le pego una bofetada en la cara haciendole sangrar una comisura de la boca a su mujer. Despues le pidio perdon y ella le dijo que “si” pero sin ninguna gana de perdonarlo. A partir de ese momento todo se volvio mas oscuro como el smog en el transito de la ciudad y la violencia fue de la mano junto con su matrimonio para transformarlo en otro fracaso mas en la vida de las personas.

Mayra estaba lavandose las manos, habia pasado la franela por la alacena de la cocina, cosa que no hacia varios meses atrás.

De pronto la llamo su madre, Stela.