Seguia la larga y rara tarde en Buenos Aires. Esta vez en Capital, el lugar del ruido, los gritos, ejecutivos corriendo de un lado a otro. Martina, se encontraba en la ultima hora de Filosofia con su profesor Uriel Arriendi, un hombre de unos treintiocho años, un profesor joven pero casi profesional. Era un abogado comun y corriente con grandes valores educativos y enseñaba Filosofia y otras dos materias de abogacia en la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Martina venia de una familia de abogados, su padre era un abogado prestigioso en el rubro y su madre era Gerente de Legales en una empresa de aluminio, no era abogada pero solo por 2 materias que dejo tirada en su historia debido al embarazo de lo que ahora era su preciosa y pelirroja hija de veintidós años. Martina era alta como su padre y tenia un pequeño lunar en la mejilla izquierda como su madre. Al crecer con la Constitucion, leyes, cartas documentos, etc. Le tomo un gran aprecio y poco a poco se fue enamorando de la materia.
Martina era una de las pocas mujeres que le prestaba atención a la clase, la clase que estaba mas compuesta por hombres, las unicas mujeres que habia estaban completamente enamoradas de su joven profesor. El señor Arriendi era como el galan de la facultad, todas las profesoras y todas las alumnas morian por el, menos una : Martina. Para ella el le resultaba, soberbio, mal afeitado, sudoroso y completamente cegado por su intento de “facha”.
¿Pero, por que Martina no le movía ni un pelo el señor Uriel Arriendi y a todas si? Porque Martina desde hacia ya cinco años , habia cambiado y direccionado su orientación sexual. A ella le encantaban las mujeres, se volvia loca por ellas, su pelo, su cutis, sus ojos y cuerpo. Para ella el sexo femenino era perfecto, tan perfecto que se enamoro de ellas y al mismo tiempo le dio asco el sexo masculino. Era una mujer que habia salido del closet hacia ya varios años. Sus padres no lo habian tomado muy bien cuando la encontraron besandose en la habitación con una amiga de la secundaria y al poco tiempo se dieron cuenta del gusto sexual de su hija. No les hizo mucha gracia, pero en los tiempos de ahora habia que ser mas abierto de mente y dejar las cosas como son. Pero a pesar de eso, Martina no tenia buena relacion con sus padres, enrealidad ahora no le hablaban mas y Martina estaba viviendo con su amigo gay Claudio en Capital. Todo esto debido a un problema serio que tenia Martina : su vicio a las drogas. Todo habia empezado cuando a los diecisiete en la secundaria probo marihuana en uno de los recreos y luego quiso explorar el horizonte de las drogas, primero probo la marihuana, luego probo la cocaina en un recital de Ramstein, el extasis en la creamfield y el paco en una de las salidas de la facultad hacia su casa. Era una muy buena estudiante pero las drogas le estaban quemando la cabeza, asi tambien como el amor. Era muy difícil para ella poder vivir y caminar por ahí con su orientación sexual a cuestas. Sus unicas mujeres en su vida fueron, su mejor amiga la cual fue la primera mujer que beso, luego una chica que conocio en un boliche y por ultimo una mujer que conocio por el chat y arreglaron para encontrarse, tuvieron “sexo” y nunca mas supo algo de ella. Un don que tenia Martina era poder saber quien era lesbiana y quien no era lesbiana, se daba cuenta en la mirada, gestos, en todo. Y otro de los dones que Martina tenia , según ella, era el vivir sola y desganada para siempre. Claudio muchas veces le pregunto que le pasaba, el sabia su asunto con el tema de la sexualidad, pero tampoco el podia hacer muchas cosas. Parecia que las mujeres a Martina no le prestaban mucha atención. Una de las cosas que no sabia Claudio era de su problema con las drogas, Martina no se lo conto a “casi” nadie. La unica persona que sabia su asunto con las drogas, era su psicologa Luciana.
Martina hacia ya mas de tres meses que iba a la psicologa y el segundo mes, ella le conto su problema con las drogas. Luciana juro ayudarla como pueda y muchas veces no le cobro la sesion debido a un ajuste de ahorros que tenia Martina, ya que casi todo el dinero que juntaba o le daban su padres todos los meses, lo gastaba en ropa o drogas.
Martina salio de la facultad y camino unas 10 cuadras hacia el departamento de Claudio para luego tomarse un taxi e ir hacia el consultorio de Luciana.
Tomo el viejo ascensor, abrio la puerta con la llave, ya que se habia hecho una, dejo su cartera sobre la mesa y se fue a tirar sobre el sillon un rato. Claudio estaba fumando un cigarrillo en el balcon cuando la oyó llegar, termino el cigarrillo , lo tiro y se metio adentro del departamento. “¿Todo bien querida?” le pregunto Claudio, “Si, aquí andamos viviendo” le contesto Martina, “¿Nos anda pasando algo?”, “¿Por qué lo decis?”, “Nose, creo que desde aca puedo ver la raya del culo que tenes en la cara”. “Que boludo que sos”, Martina emitio una sonrisa por lo que le dijo Claudio. “Enserio boluda, sabes que sos muy importante en mi vida y quiero lo mejor para vos”, “¿Importante en que sentido? En sentido, ¿amor, amor?”, “Jaja, si la verdad es que decidi cambiar el pito por tu concha y de un dia para el otro me empezaron a gustar tanto las mujeres que pienso acostarme con mi compañera de piso. Marti, Marti, Marti,que difícil que es el mundo”, Claudio emitio un suspiro, “Decimelo a mi”. Los dos se quedaron en silencio pensando en quien sabe que. Claudio fue hacia la cocina, Martina se paro y fue hacia la habitación que compartian, “Mira que hoy voy a lo de Luciana, vuelvo tipo ocho, ¿queres algo?”, Claudio abrio la heladera y comenzo a fijarse, “Mmmm, si conseguis trae berenjenas y un Casancrem”, “Okey”. Martina se metio dentro del cuarto, y se vistio. Pero esta vez no uso la ropa de siempre, jeans, zapatillas, una remera, una campera. Esta vez se puso una pollera maso menos corta, una musculosa y un suetercito finito arriba. Se tiro el pelo para atrás, con todos esos rulos rubios que tenia y se pinto mejor de lo que estaba pintada antes. Se tiro perfume y se puso tacos. Cuando salio de la habitación a buscar el celular arriba de la mesa y fijarse la hora, Claudio la vio, “Apa, apa, apa, ¿a donde vamos?”, “Que te importa”, Martina se rio. Claudio supo que Martina iba de levante pero ¿A la psicologa? No se queria meter mucho en el tema, tenia que estar preparado porque hoy en el trabajo se iba a jugar su puesto y por alguna de las razones de la vida podia ser que tenga un ascenso.
Martina si sabia lo que queria, luego de tanto tiempo, hoy se iba a rebelar. Estaba cansada de estar sola por la vida, necesitaba largar todo. Ir y decirle a Luciana que estaba enamorada de ella. Hoy era el dia, hoy era la noche en la que iba a decirle lo que sentia a su psicologa y si haria cualquier cosa para poder estar con ella.
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