Luciana, la psicologa de Martina. Se encontraba dentro de su consultorio terminando una sesion. “Mira Jose, yo veo que tu problema es el vicio al juego. Estas entrando en una etapa difícil de la vida, casi estas en los cincuenta y la gente en crisis puede hacer cualquier cosa , vos lo tomaste por el lado del vicio al casino, a las cartas. Pero tenes que saber que todo se puede solucionar, pero lamentablemente yo no puedo. Lo que podrias hacer y te aconsejo, es ir a los centros u organizaciones de adictos y pedir ayuda alli”, “¿Enserio doctora?”, “Si, esos lugares son muy buenos, limpios-“, Jose la interrumpio, “¡NO! ¡NO! ¡NO! Si es enserio que usted no me puede ayudar”. Luciana miro a los ojos de su paciente, estaban cegados, ese hombre estaba desesperado. “Mira Jose, te voy a ser sincera, veo que estas destrozado, estas completamente perdido en tu vida y necesitas apoyo, gente que te ayude, yo ojala pudiera ayudarte pero de lo que yo trabajo, esto no tiene nada que ver”. “Pero, pero..¿usted no ayuda a las personas?”, “Si-“, “¿¡Y entonces!?” otra vez la interrumpio. “Pero no sobre estos casos, por algo existen los centros de atención a los adictos”, Jose se quedo mirando el suelo, estaba perdido, la psicologa se lo dijo y ya no habia vuelta atrás, nadie lo podia ayudar. “Gracias por todo doctora”. Se levanto del divan. “Pero todavía faltan quince minutos para terminar la sesion”, “No importa, ya estoy jugado”. Jose se dio media vuelta, abrio la puerta y se fue. Luciana se quedo callada y triste por su paciente, ella se desganaba mucho cuando veia a sus pacientes con sus pobres vidas y era mucho peor cuando no los podia ayudar o peor aun cuando se enteraba que se suicidaban.
La psicologa estaba sentada en el sillon con su pequeño libreto en la mano donde escribe todo lo que sus pacientes le dicen, Luciana tenia titulo y su profesion le encantaba. Escuchar los problemas de los otros y tratar de solucionarlos, desde chiquita siempre le gusto ayudar a los demas. Pero nunca le gusto que la gente se meta en sus problemas. Porque Luciana a pesar que solucionaba problemas o ayudaba a la gente, nadie la ayudaba a ella con sus problemas.
Luciana era una madre soltera con un hijo autista. Tuvo su hijo con uno de esos machistas que como dice ella a todos los que le preguntan sobre el padre de su hijo : “esos boludos que la ponen, te usan y se van”. Se dio cuenta que estaba embarazada a los veintiseis pero ya era demasiado tarde y no habia rastros del pádre del chico. Lo crio sola con la ayuda de su madre pero luego esta cansada, se fue a vivir a Italia con sus familiares. Su madre le ofrecio acilo en Italia, pero ella decidio quedarse en la jungla de cemento. A los cinco años después del nacimiento de su hijo, los doctores le dijieron que tenia autismo. Luciana que sabia mucho del tema intento ayudarlo lo mejor posible. Al principio le dio toda la contencion que necesitaba pero luego a los diez años, se canso. El pequeño Lucas, no hablaba, los chicos de la escuela lo cargaban con su problema. Luciana estaba cansada, Lucas parecia un cuerpo vegetal no hacia nada solo quedarse sentado y mirar a la nada. Ella sabia todos los sintomas de la enfermedad y habia algunos casos donde el chico podia llegar a un nivel de socializar un poco. Pero Lucas estaba adentrado en su ser. No habia manera de ayudarlo y su madre estaba cansada, tan cansada que contrato a una niñera para cuidar de el y prácticamente se olvido de su hijo.
La psicologa salio del consultorio y fue hacia el mostrador donde estaba la secretaria, “Lily ¿quien tiene que venir ahora?”, le pregunto a su secretaria, la joven de unos veinte años que hacia mas de un año que trabaja con ella , le contesto mirando la agenda en el computador, “La Señorita Archiaga Martina”, “Buenisimo, debe estar por venir ahora. Mandala a mi consultorio cuando venga.”, “Ok”. Su secretaria le aviso antes de entrar al consultorio, “Ah, señora me olvidaba. La niñera de su hijo llamo, dijo que tenia un poco de fiebre si lo podia llevaba al medico y cual por su obra social”, Luciana se quedo mirandola y le contesto, “Decile que haga lo que le parezca total a ese pibe ya no lo cura nada”. La secretaria se quedo paralizada con lo que le contesto su jefa y a los pocos segundos llamo a la niñera y le aviso.
Luciana se quedo pensando sobre Jose, ese pobre hombre y ella no pudo ayudarlo. Se sentia igual cuando no pudo ayudar a su hijo y decidio dejarlo a la deriva de su enfermedad mental. Empezo a divagar por su cabeza hechandose la culpa hasta que el toque de la puerta la hizo volver en si. “Pase” dijo en voz alta. Se abrio la puerta y entro Martina. Su psicologa se sorprendio, estaba muy linda esa tarde. “¿Que haces Martina? ¿Todo bien? Toma lugar por aca”. Martina no le sacaba la vista de ensima y se sento en el divan. “¿Como andas Luciana?”, “Bien bien pero lo importante es como andas vos, ¿tenes una fiesta hoy?”. Martina se quedo callada mirandole la boca a su psicologa la atraía mucho y se decidio, penso “ ya esta , estoy jugada”. Y le contesto, “No, me vine asi vestda..para usted”. Luciana no entendio la respuesta, es que tampoco ella se podia concentrar, su paciente estaba muy linda y su fantasia siempre fue estar con una mujer una noche, pero eso estaba prohibido, era una madre, tenia un hijo, pero la mismo tiempo hacia mucho que no se divertia y tambien compartia algo con Martina, últimamente odiaban a los hombres.
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