Eran las 4 de la tarde en el gran Buenos Aires, afuera la
gente caminaba de aca para alla. Lucas podía ver sus cabezas chiquititas debajo
de todos esos pisos, de vez en cuando aparecia una cabeza de color y eso lo
sorprendia. Cuando llovia era muy divertido ver por la ventana todos los
paraguas de aca para alla como pequeñas estrellas negras girando en el fondo
del mar, pero hoy no era ese dia. Hoy era un dia hermoso, había mucho sol ,
aunque todavía se sentía el frio del invierno. Las palomas volaban de aca para
alla, los autos se quedaban parados en la calle haciendo fila y tocando bocina
todo el tiempo. Lo de siempre, pero a Lucas ya la rutina lo aburría. Hacia años
que se quedaba muchas horas mirando por la ventana, dentro de su cabeza pasaban
muchas cosas, imaginaba historias, las vidas de cada una de esas personas que
veía desde arriba de su edificio, imaginaba universos, animales, miles de cosas
todo el tiempo pasaban por la cabeza de Lucas. Desde que nació el nunca hablo,
no dijo ni una sola palabra, solo chillaba cuando no le gustaba lo que le
hacían o cuando quería expresar su enfado pero nunca hablo, nunca se le antojo,
el no era como todos los chicos, lo sabia. Desde pequeño supo que era
diferente, los chicos en su escuela lo trataban raro y al poco tiempo dejo de
ir y una nueva maestra venia a su casa,su madre lo trato de cuidar y le dio
amor hasta hace poco tiempo que parece que ya se había cansado de el, tenia una
niñera que lo cuidaba todo el tiempo pero que tampoco le daba mucha bola, lo
dejaba o todo el dia sentado frente al televisor o frente a la ventana y casi
todos los días, Lucas prefiria la ventana.
Estaba aburrido, ya no le gustaba mirar la ventana quería poder salir de ese departamento, explorar lo que era el mundo exterior. Alguna que otra vez algún animal se paraba cerca de su ventana, era un animal pequeño con un pico y sin brazos y volaba muy rápido. Hubo una vez que encontró un nido lleno de esos pequeños animales de color gris pero en cuanto su madre se entero, el nido nunca mas volvió a aparecer, ni tampoco los pajaros.
Estuvo sentado frente a la ventana hacia como ya cuatro horas y hacia dos que el sol le pegaba en la cara, le gustaba, le daba calor pero le dolia la cabeza y tenia un poco de fiebre. De repente vino la niñera llamándolo, -“Luquitas, Luquitas ¿Dónde andas?”-, apareció en el umbral del living, su cuidadora venia de la pieza de su madre. Siempre se tiraba allí a mirar televisión y alguna que otra vez revisaba los cajones y robaba unos papeles que eran casi todos iguales. Su niñera se acerco, -“¿Que seguís mirando la ventana?¿No queres mirar la tele un ratito?”-, lo agarro y lo quizo levantar pero al instante Lucas comenzó a gemir y gritar, lo solto -“Bueno, bueno, como quieras”- El sonido de un teléfono comenzó a sonar, era el celular de la mujer. Se lo saco del bolsillo y se retiro a hablar por teléfono a la cocina dando la espalda a Lucas. Este de repente se sorprendió , vio como esos animales que el tanto les gustaba y nunca mas habían aparecido, llegaba volando a mucha velocidad contra su ventana. Vio que no paraba y en un momento le dio miedo porque pensó que se le iba tirar ensima, cerro los ojos y un ruido seco se escucho. Poco a poco por el miedo los volvió a abrir y no había nada en la ventana, no había señales del animal.¿Habria desaparecido otra vez? Se levanto y fue caminando a espiar por la ventana, allí estaba el animal. Se encontraba tirado, desparramado con los brazos abiertos ensima del borde de la ventana, no se lo veía tan bien y no se movia. En su pie parecía tener un pequeño papel, realmente era muy intrigante para Lucas ese ser vivo que tenia delante de su mirada , necesitaba tocarlo, inspeccionarlo , ver como era y un maldito vidrio lo separaba del exterior. Mientras la niñera se reia de fondo y comia un paquete de galletitas, Lucas a sus espaldas llevaba una banqueta hacia la ventana. Una vez vio a su madre que abria la ventana aquella y recordaba muy bien que tenia una perilla para que se abriera de par en par, necesitaba encontrar esa perilla. Puso la banqueta enfrente de la ventana y lentamente se subió, empezó a tantear la perilla hasta que la encontró. Ya la tenia pero ¿Cómo hacia? Empezo a tocarla y hacer cualquier movimiento para ver si se abria la ventana. Pasaron unos segundos y de repente no supo lo que hizo pero sintió como la ventana hacia un “crack!” y se abrió. Se tambaelo de un lado al otro ensima de su silla y casi se cayo pero se agarro rápidamente de la ventana y se estabilizo hasta recomponer el equilibrio. –“Bueno chau Clau madale saludos a los chicos……dale…..bueno…..besitos”- la niñera corto y cuando se dio vuelta para ver que estaba haciendo el nene, lo vio devuelta como lo había dejado sentado mirando por la ventana. Pobre pendejo, que horror tener un hijo asi. Le dio mucha lastima y fue a ver si el sol no le estaba haciendo mal. Se acerco, -“A ver Lucas te voy a tocar un segundito nada mas , solo para ver si tenes fiebre porque te dio mucho el sol en la cabeza todo el dia, ¿Me dejas si?” Parece que el chico se dejo tocar, pocas veces lo hacia. Se sintió bien , parecía que estaba formando un vinculo con el. Le toco la frente, la tenia un poco caliente. –“Tenes un poquito de fiebre, vamos a llamar a mama para ver que hacemos”-, se dio media vuelta y fue a buscar el teléfono. Lucas aprovecho cuando su niñera se fue, y volvió a abrir la ventana, de puntitas de pie llegaba. Fue a buscar la banqueta para volver a subirse y asi trepar y pasar hacia el otro lado. La agarro y rápidamente ya estaba pasando su pierna hacia el pequeño borde exterior del edificio. El edificio donde el vivía tenia 40 pisos y ellos estaban en el 30. Ya el niño estaba completamente del otro lado de la ventana, apoyado agarrándose del marco exterior dela ventana. Corrio la mirada y vio hacia abajo, comenzó a marearse pero se agarro fuerte del marco con las dos manos para no caerse, allí estaba a unos centímetros, el animal. Estiro su brazo y lo agarro, de repente la punta de su zapatilla se deslizo y fue a para hacia el vacio, Lucas emitió un gemido y tiro todo su cuerpo hacia dentro, cayo ensima de la banqueta y luego en el piso. La ventana del envión se cerro automáticamente. Y escucho como de la otra habitación venia su niñera corriendo para ver que había sucedido, era muy tarde para agarrar la banqueta, asi que metió al animal dentro del bolsillo de su buzo y se quedo callado. –“Que paso!”- grito la niñera, -“¿Que hiciste Lucas con esa banqueta? Te podes matar, veni para aca”-, lo agarro del brazo y el niño comenzó a gemir y a moverse, -“Calmate, que tenes fiebre, dale Lucas, vamos a tu pieza”- ,lo llevo a la rastra hasta su pieza. –“Quedate aca que tengo que ir a buscar algún analgésico al botiquín del baño porque parece que si yo no me hago cargo de vos tu mama menos”- se retiro de la pieza dejándolo a Lucas solo. Era su ultima esperanza, no le gustaba la niñera que tenia, nunca le gusto,lo tocaba demasiado, quería irse, quería ir con su mama. Saco al animal del bolsillo y le retiro el papelito que tenia en la pata y se lo guardo en el bolsillo, luego dejo la paloma allí muerta en su pieza y se corriendo hacia el baño. La niñera estaba en cunclillas de espalda a la puerta buscando en el botiquín un analgésico, el niño fue agarro la manija de la puerta , -“Lucas que haces…”- de un portazo cerro la puerta y la cerro con llave. Del otro lado no paraba de gritar la mujer, -“Pendejo que haces!”-, -“Te voy a matar! Te lo juro! Pendejo de mierda!”-. Trotando fue hacia la puerta de la casa, la abrió y se escapo. Tomo el ascensor y bajo hasta el hall de entrada. No estaba el hombre ese que tanto le daba miedo, un anciano con bigotes negros y cabello blanco que siempre quería hacerle muecas o jueguitos y el terminaba gritando. Salio corriendo y empujo la puerta de vidrio y en un instante estaba parado en la vereda. Ahora ya formaba parte de ese universo que existía, de las historias que el tanto se imaginaba, ya era una cabezita mas en la calle. Le entraron ganas de saber como se veria desde su ventana pero no quería volver mas allí. Comenzo a caminar perdido por la calle, doblo en una esquina y lo asombro un camión blanco lleno de círculos de colores. Un señor estaba en la parte de atrás moviendo unas cosas. A Lucas le llamo la atención y lentamente fue acercándose hasta quedar atrás de un auto que se encontraba detrás de la camioneta. Alli había un hombre vestido de blanco, bastante joven, con un sombrero blanco que le quedaba bastante ridículo. La camioneta atrás tenia como una cortina de metal pintada de blanco y con otras pintadas que decían “HELADOS MAURITO”
Estaba aburrido, ya no le gustaba mirar la ventana quería poder salir de ese departamento, explorar lo que era el mundo exterior. Alguna que otra vez algún animal se paraba cerca de su ventana, era un animal pequeño con un pico y sin brazos y volaba muy rápido. Hubo una vez que encontró un nido lleno de esos pequeños animales de color gris pero en cuanto su madre se entero, el nido nunca mas volvió a aparecer, ni tampoco los pajaros.
Estuvo sentado frente a la ventana hacia como ya cuatro horas y hacia dos que el sol le pegaba en la cara, le gustaba, le daba calor pero le dolia la cabeza y tenia un poco de fiebre. De repente vino la niñera llamándolo, -“Luquitas, Luquitas ¿Dónde andas?”-, apareció en el umbral del living, su cuidadora venia de la pieza de su madre. Siempre se tiraba allí a mirar televisión y alguna que otra vez revisaba los cajones y robaba unos papeles que eran casi todos iguales. Su niñera se acerco, -“¿Que seguís mirando la ventana?¿No queres mirar la tele un ratito?”-, lo agarro y lo quizo levantar pero al instante Lucas comenzó a gemir y gritar, lo solto -“Bueno, bueno, como quieras”- El sonido de un teléfono comenzó a sonar, era el celular de la mujer. Se lo saco del bolsillo y se retiro a hablar por teléfono a la cocina dando la espalda a Lucas. Este de repente se sorprendió , vio como esos animales que el tanto les gustaba y nunca mas habían aparecido, llegaba volando a mucha velocidad contra su ventana. Vio que no paraba y en un momento le dio miedo porque pensó que se le iba tirar ensima, cerro los ojos y un ruido seco se escucho. Poco a poco por el miedo los volvió a abrir y no había nada en la ventana, no había señales del animal.¿Habria desaparecido otra vez? Se levanto y fue caminando a espiar por la ventana, allí estaba el animal. Se encontraba tirado, desparramado con los brazos abiertos ensima del borde de la ventana, no se lo veía tan bien y no se movia. En su pie parecía tener un pequeño papel, realmente era muy intrigante para Lucas ese ser vivo que tenia delante de su mirada , necesitaba tocarlo, inspeccionarlo , ver como era y un maldito vidrio lo separaba del exterior. Mientras la niñera se reia de fondo y comia un paquete de galletitas, Lucas a sus espaldas llevaba una banqueta hacia la ventana. Una vez vio a su madre que abria la ventana aquella y recordaba muy bien que tenia una perilla para que se abriera de par en par, necesitaba encontrar esa perilla. Puso la banqueta enfrente de la ventana y lentamente se subió, empezó a tantear la perilla hasta que la encontró. Ya la tenia pero ¿Cómo hacia? Empezo a tocarla y hacer cualquier movimiento para ver si se abria la ventana. Pasaron unos segundos y de repente no supo lo que hizo pero sintió como la ventana hacia un “crack!” y se abrió. Se tambaelo de un lado al otro ensima de su silla y casi se cayo pero se agarro rápidamente de la ventana y se estabilizo hasta recomponer el equilibrio. –“Bueno chau Clau madale saludos a los chicos……dale…..bueno…..besitos”- la niñera corto y cuando se dio vuelta para ver que estaba haciendo el nene, lo vio devuelta como lo había dejado sentado mirando por la ventana. Pobre pendejo, que horror tener un hijo asi. Le dio mucha lastima y fue a ver si el sol no le estaba haciendo mal. Se acerco, -“A ver Lucas te voy a tocar un segundito nada mas , solo para ver si tenes fiebre porque te dio mucho el sol en la cabeza todo el dia, ¿Me dejas si?” Parece que el chico se dejo tocar, pocas veces lo hacia. Se sintió bien , parecía que estaba formando un vinculo con el. Le toco la frente, la tenia un poco caliente. –“Tenes un poquito de fiebre, vamos a llamar a mama para ver que hacemos”-, se dio media vuelta y fue a buscar el teléfono. Lucas aprovecho cuando su niñera se fue, y volvió a abrir la ventana, de puntitas de pie llegaba. Fue a buscar la banqueta para volver a subirse y asi trepar y pasar hacia el otro lado. La agarro y rápidamente ya estaba pasando su pierna hacia el pequeño borde exterior del edificio. El edificio donde el vivía tenia 40 pisos y ellos estaban en el 30. Ya el niño estaba completamente del otro lado de la ventana, apoyado agarrándose del marco exterior dela ventana. Corrio la mirada y vio hacia abajo, comenzó a marearse pero se agarro fuerte del marco con las dos manos para no caerse, allí estaba a unos centímetros, el animal. Estiro su brazo y lo agarro, de repente la punta de su zapatilla se deslizo y fue a para hacia el vacio, Lucas emitió un gemido y tiro todo su cuerpo hacia dentro, cayo ensima de la banqueta y luego en el piso. La ventana del envión se cerro automáticamente. Y escucho como de la otra habitación venia su niñera corriendo para ver que había sucedido, era muy tarde para agarrar la banqueta, asi que metió al animal dentro del bolsillo de su buzo y se quedo callado. –“Que paso!”- grito la niñera, -“¿Que hiciste Lucas con esa banqueta? Te podes matar, veni para aca”-, lo agarro del brazo y el niño comenzó a gemir y a moverse, -“Calmate, que tenes fiebre, dale Lucas, vamos a tu pieza”- ,lo llevo a la rastra hasta su pieza. –“Quedate aca que tengo que ir a buscar algún analgésico al botiquín del baño porque parece que si yo no me hago cargo de vos tu mama menos”- se retiro de la pieza dejándolo a Lucas solo. Era su ultima esperanza, no le gustaba la niñera que tenia, nunca le gusto,lo tocaba demasiado, quería irse, quería ir con su mama. Saco al animal del bolsillo y le retiro el papelito que tenia en la pata y se lo guardo en el bolsillo, luego dejo la paloma allí muerta en su pieza y se corriendo hacia el baño. La niñera estaba en cunclillas de espalda a la puerta buscando en el botiquín un analgésico, el niño fue agarro la manija de la puerta , -“Lucas que haces…”- de un portazo cerro la puerta y la cerro con llave. Del otro lado no paraba de gritar la mujer, -“Pendejo que haces!”-, -“Te voy a matar! Te lo juro! Pendejo de mierda!”-. Trotando fue hacia la puerta de la casa, la abrió y se escapo. Tomo el ascensor y bajo hasta el hall de entrada. No estaba el hombre ese que tanto le daba miedo, un anciano con bigotes negros y cabello blanco que siempre quería hacerle muecas o jueguitos y el terminaba gritando. Salio corriendo y empujo la puerta de vidrio y en un instante estaba parado en la vereda. Ahora ya formaba parte de ese universo que existía, de las historias que el tanto se imaginaba, ya era una cabezita mas en la calle. Le entraron ganas de saber como se veria desde su ventana pero no quería volver mas allí. Comenzo a caminar perdido por la calle, doblo en una esquina y lo asombro un camión blanco lleno de círculos de colores. Un señor estaba en la parte de atrás moviendo unas cosas. A Lucas le llamo la atención y lentamente fue acercándose hasta quedar atrás de un auto que se encontraba detrás de la camioneta. Alli había un hombre vestido de blanco, bastante joven, con un sombrero blanco que le quedaba bastante ridículo. La camioneta atrás tenia como una cortina de metal pintada de blanco y con otras pintadas que decían “HELADOS MAURITO”
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