sábado, 7 de abril de 2012

El atardecer seguia esparciéndose por la hermosa y atolondrada ciudad de Buenos Aires, entre las calles, ya oscuras, vagaba Marcos. Hacia ya un tiempo que no se toleraba el mismo, estaba sucio, ya ni se acordaba cuando fue que se tomo su ultimo baño. La camisa celeste traspirada de hace años, unos pantalones camuflados que ya estaban negros y una campera para la lluvia color marron y con manchas de vomito, eran su única salvación en este dia tan frio de Agosto. Marcos llevaba una barba masomenos larga y en su piel había manchas de suciedad que ya no tenia sentido sacarlas, eran las cicatrices de un linyera. Habia perdido su empleo hacia mas de 6 años, un empleo “casi “ digno para los estudios que el tenia: un secundario completo y fin de la historia. Trabajo 2 años en una gomeria, arreglando lo que podía de los autos que le llevaban; no sabia de mecánica pero se las arreglaba para no pasar hambre, aunque su poca táctica en arreglar coches y su poca responsabilidad lo llevaron a un despido obvio. Habia nacido en el interior, en Catamarca y lo habían abandonado en un descampado, fue la única vez que salió en las noticias. “Bebe abandonado a su merced en descampado en Catamarca” había salido en la tele y en los diarios pero al poco tiempo nada se supo de el. Una familia de Santa Fe lo adopto, vivio 10 años con ellos, un padre alcoholico y una madre religiosa, su padre adoptivo lo maltrataba y abusaba verbalmente de el y su madre nunca sintió que era de ella, ya que habían adoptado porque no podía quedar embarazada. En fin, Marcos duro poco tiempo en esa familia , un dia decidió que era mucha carga para el y se fue tranquilamente con un par de calzoncillos, una muda de ropa y muchos sueños en adelante. Tardo unos días en darse cuenta que la vida que estaba llevando era incluso peor que la que tenia antes. Se tomo un colectivo y fue derecho para Buenos Aires, vago y vivio en una casa de acogida. Trato de probar suerte trabajando de “chico de los mandados” para una confitería en Juramento pero como en todo lo que hacia Marcos, se aburrió y un dia se fue de su empleo sin avisar a nadie, en la casa de acogida no lo vieron mas y nunca mas se supo de el.
La ultima persona que vio a Marcos fue un tal Alexis, uno de los narcos bolivianos mas importante en Abasto. Sus matones le dijieron que un “pibe” lo estaba buscando y que quería meterse en el negocio. Alexis al verlo se dio cuenta del personaje que tenia delante : un vagabundo sin ningún proyecto de vida y que creía que podría probar suerte vendiendo drogas. Alexis no necesitaba de el, pero tenia que aceptarlo, sentía una gran compasión por el hombre delante de sus ojos. Le dio unos cuantos gramos de cocaína para vender pensando que su nuevo amigo al ver que no iba a poder venderle a nadie, ya que no tenia “cancha” en el rubro, se iba a frustrar tanto que terminaría inhalándosela toda y acabando muerto en alguna esquina. La verdad es que no fue asi.
Marcos con solo un poco de la droga vendida pudo comprarse una botella de whiskey barato y una nueva muda de ropa y asi comenzó a vender droga. Pero conocemos bien a nuestro personaje y al poco tiempo se aburrió de su empleo y no tardo mucho en empezar a probar su mercadería en vez de venderla. Una noche fue a lo de Alexis cuando este no estaba y le robo unos cuantos gramos mas. Alexis juro que si algún dia lo mataria con desprecio pero nunca mas lo volvió a ver, nunca mas nadie volvió a ver a Marcos.
Despues de varios meses, ya ni comia, la droga lo mantenía a salvo del frio y del hambre. Muchas veces se quedaba dormido y ni se daba cuenta, despertaba babeado o algunas veces vomitado tirado en algún callejón, se levantaba y seguía caminando solo por las calles. Una noche se encontró con un pobre hombre que salía de trabajar en su bicicleta y algo se le paso por la cabeza a Marcos, que tal si le robaba? Necesitaba una nueva botella de whisky y algún que otro placer sexual de algún travesti de Palermo que no le tuviera tanto asco como para aceptarle unos pesos y practicarle sexo oral. Asi fue como Marcos simulando que tenia un arma y con la ayuda de su aspecto, pudo darle miedo al hombre y robarle unos cuantos pesos, ya encontró su nuevo empleo: robar.
Un dia mientras le robaba a un joven que salía de estudiar de la universidad lo vio un policía y recibió unos cuantos golpes con una cachiporra antes de poder escapar; se dio cuenta que era peligroso y que podía caer preso en cualquier momento. Entonces siguió robando pero a casas deshabitadas. Era un buen negocio, esperaba que el dueño de casa se fuera y de alguna manera u otra entraba, sellevaba algunas cosas de valor y las empeñaba.
Esta era su situación actual : un linyera drogadicto y ladron.
Ya el sol estaba bajando y hacia frio, Marcos comenzó a vagar por las calles de la ciudad sin ningún objetivo , todavía. Penso que ya había caminado demasiado en el dia y que necesitaba tomarse un descanso e inhalar un poco de cocaína. Al sentarse y empezar a saborear de su antigua compañera blanca y polvorienta, sus ojos empezaron a desvanecerse y a cerrarse, quizo tomar un sorbo de su botella pero no recuerda haberla sacado de su bolsillo, lo ultimo que recuerda es el despertándose ya en mitad de la noche en el mismo lugar de donde se sento al atardecer. Tenia las manos heladas y estaba temblando, necesitaba un poco mas de droga y algún sorbo de whisky. Pero la suerte no estaba de su lado, al meterse las manos en los bolsillos de su campera, la cocaína no estaba y su botella estaba tirada vacia a su lado con todo el liquido desparramado en el suelo. Entro en desesperación, comenzó a traspirar, había sido robado mientras dormía. Nunca le paso eso, porque en realidad nunca nadie tuvo el coraje para robarle ni menos tocarlo. Necesitaba tomar, drogarse. Todo comenzó a darle vueltas, necesitaba una nueva casa para robar. Necesitaba dinero.
Comenzo a caminar desesperado y a una rápida velocidad rodenado calles para ver casas que estén deshabitadas. Vi gran cantidad de personas vulnerables para poder robarles pero no podía, tenia miedo al mismo tiempo. Dentro de su cabeza, las pocas neuronas que le quedaban saltaban de un lado a otro. De pronto en uno de los callejones entre los departamentos vio el cuerpo de una mujer sentada y con los ojos abiertos y su mirada perdida. Al no saber si estaba delirando o no , prefirió irse y no saber nada al respecto. Hasta que vio una linda casa con buena iluminación y un gran hombre gordo y con poco pelo canoso que salía de esta y entraba en su hermoso y deportivo auto. Marcos ya encontró su nuevo objetivo y de pronto la desesperación y el miedo desaparecieron, necesitaba entra cuanto antes a la casa. El viejo se fue y la casa parecía gritarle “Veni! Veni!” No lo dudo dos veces y poco a poco comenzó a planear su rápido robo.

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